martes, 12 de julio de 2016

TERTULIA POLÍTICA

Abogados / Congreso / De la Torre

Pedro Martínez Serrano

Durante más de 3 décadas de actividad periodística, he conocido a muchos, muchísimos abogados, algunos siguen en mi listado de amistades; algunos más en mis recuerdos más gratos; otros, sin ser mis amigos, mantienen mi respeto y admiración; en tantos años he conocido y conocí a los más prestigiados, a aquellos de los que nunca nadie ha hablado mal o cuestionado su ejercicio profesional o, al menos, no me tocó escuchar.
El asunto viene a tema, porque hoy, en la celebración del Día del Abogado, vienen a mi recuerdo, mi querido amigo Alfonso Sandoval Camuñas (qepd), el mismo que de no haber muerto, la historia política y social del Estado, sería otra, muy distante de la desgracia y malos gobiernos que hemos padecido; recuerdo también con afecto al licenciado Antonio Riva Palacio López, morelense de excepción que hizo política de grandes ligas.
Entre el larguísimo listado de abogados que he conocido, destacan aquellos que a pesar de haber pasado por cargos de primerísimo nivel, como Jorge Arturo García Rubí, que fue gobernador interino y director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAEM, conserva la sencillez que lo ha caracterizado.
Mención especial merece mi amigo Francisco Alejandro Moreno Merino, quien se da tiempo para hacer lo que debe y hacerlo bien en la LIII Legislatura al Congreso del Estado, donde despacha como Presidente y, también, para atender la cátedra que imparte en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Otro amigo al que me unen años de amistad y afecto, es el abogado Víctor Manuel Saucedo Perdomo, Director General Jurídico de la Lotería Nacional quien, a lo largo de su carrera ha ocupado lo mismo cargos de representación popular, de partido y en el servicio público.
Debo destacar la amistad que me une a mi estimado Enrique Paredes Sotelo, siempre cercano a la dirigencia de las organizaciones de abogados y una grata sorpresa en el servicio público, pues como secretario del ayuntamiento en Cuernavaca, supo sumar y, desde luego, conservar amistades. En el mismo apartado, me privilegia también mi querida abogada Adela Manzanares Alonso, que siempre, dentro o fuera del ejercicio público, es la misma: sencilla, solidaria y profesional de tiempo completo.
Hablando de abogados exitosos y prestigiados, hay que apuntar que el jueves próximo, por ahí de las 10 de la mañana, en sesión solemne del Congreso del Estado, le será entregado el premio estatal Antonio Díaz Soto y Gama, en la categoría de ejercicio de la abogacía, al licenciado Alfredo de la Torre y Martínez, padre de la también licenciada en derecho Angélica de la Torre.
El abogado De la Torre y Martínez, es licenciado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Morelos y, entre otros cargos públicos que ha ocupado, se encuentra la secretaría de gobierno, durante la administración de Antonio Riva Palacio López, de quien fue uno de sus hombres de más confianza; en el ayuntamiento de Cuernavaca, fue también Secretario General, Coordinador de asesores y Consejero Jurídico.
Alfredo de la Torre es un abogado que ha sido maestro de muchísimos de sus colegas que, sin duda, lo acompañarán el jueves próximo a la recepción del premio que le será entregado en el Congreso del Estado.


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