viernes, 20 de noviembre de 2015

TERTULIA POLÍTICA

Educación y religión

Pedro Martínez Serrano
Movilización contra la transñparencia
Hay dos personajes estrechamente vinculados al desarrollo económico, social y político de la entidad, que han ganado mi reconocimiento, por su vinculación en la problemática más sentida de quienes radicamos en Morelos, especialmente en Cuernavaca, el Obispo Diocesano Ramón Castro Castro y el rector de la Universidad Autónoma del Estado (UAE;M), Alejandro Vera Jiménez, sin embargo creo que en los días más recientes, quienes les endulzan el oído, los han empujado al desgastante terreno del protagonismo.
Por un lado, el Obispo Diocesano Ramón Castro, desde su llegada a Morelos, me pareció un hombre cauto, dedicado a hacer evangelio desde las lastimadas comunidades de nuestra entidad; golpeadas por el abuso, el atropello y el saqueo oficial, orquestado desde el gobierno del Estado, por Graco Ramírez.
Hoy el influente líder religioso, me parece que ha empezado a extraviarse y, aunque sus exigencias a favor de la paz y la tranquilidad en Morelos, han sido aplaudidas más allá del Estado, el respaldo social ganado, me parece que lo ha empezado a afectar; lo empiezo a sentir mesiánico y protagónico, incluso, con una intensa como incorrecta, me parece, actividad política.
Por ejemplo, Monseñor Castro se ha puesto de lado del próximo presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo y ofrece apoyarlo, más allá del razonamiento y el análisis de sus actos, a cambio de que se cree una Secretaría de Asuntos Religiosos, en cuyo tema ya trabaja el equipo del futbolista, para complacer al sacerdote.
Por lo que toca al rector de la máxima casa de estudios, el doctor Alejandro Vera me parece que ha perdido el rumbo y que tanto o más que al Obispo, el respaldo de la comunidad universitaria lo ha empezado a enloquecer, al grado que piensa ya en la gubernatura del Estado, lo que no veo malo o incorrecto, siempre que esa aspiración la sustentara en el manejo de los dineros de su bolsillo y no de la tesorería de la UAEM, que deben destinarse al desarrollo académico integral y no a la satisfacción de caprichos personales y sospechosos desvíos de la gavilla que ya acompaña a Vera en la administración universitaria.
Vera Jiménez ha aprovechado bien y bonito; ha canalizado problemas verdaderamente sensibles, como asesinatos de académicos y estudiantes, como lustrador de imagen personal. Al amparo de esos hechos, convocó a marchas y los universitarios, como quienes no lo son, lo apoyaron ampliamente. Sus aplaudidores y cómplices en el saqueo universitario, le ponderaron su capacidad de convocatoria. El respaldo de los morelenses, alcanza para buscar como independiente la gubernatura, atizaron los bufones de Vera el espejismo del bronco.
Hace unos meses, el Congreso del Estado intentó someter a la universidad morelense, a los lineamientos de transparencia que incluir a todas las instituciones públicas, pero sin trampas o medidas ociosas que sesgan la buena aplicación de los recursos, sin embargo Alejandro Vera se apuso y, por ello, llevó a los universitarios a tomar las instalaciones del Congreso. No quiere que nadie intervenga en la auditoría de los millonarios recursos que maneja a placer.
Ahora, luego de un manejo oscuro de los recursos que llegan a la máxima casa de estudios, el rector Vera anda buscando responsables de los problemas, muy serios problemas económicos que él ha provocado, como irresponsable de la administración universitaria.
Lo más sencillo, fue voltear al Congreso de la Unión, por medio de los diputados federales por Morelos que se integran al mismo y acusar que no acercaron recursos a la UAEM, por irresponsables y les advierte que se avecina una severa crisis económica, lo que creo que no es responsabilidad de nadie. Más que de él.

La prudencia económica aconseja gastar lo que tienes y nada más, pero sobre todo, no esperar de nadie, lo que tu no haces por ti y eso, precisamente eso es ,lo que ocurre en la UAEM, Vera Jiménez quiere nadar de a muertito, gastarse el dinero sin que se le apliquen medidas de transparencia y que otros, se enbcarguen de proveer y resolver los problemas que él causa.

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