domingo, 21 de abril de 2019

TERTULIA POLÍTICA

Teoría del Caos / Tolerancia Cero

(...) la política de "tolerancia cero" de Giuliani, fue parte de un conjunto
más amplio de reformas y acciones, que consiguieron que
la policía fuera más estricta, por ejemplo se empezó a detener
a los que bebían y orinaban en la vía pública y a los limpiavidrios
de los coches, que demandaban remuneración por el servicio. Entonces
las tasas de crímenes, menores y mayores, se redujeron significativamente,
y continuaron disminuyendo durante los siguientes 10 años

Pedro Martínez Serrano
Lo que hoy ocurre en México, a lo largo y ancho de la geografía nacional, es la continuación de lo que algunos expertos en el ámbito de la seguridad, comparan con la teoría del caos, en la que pequeñas variaciones en las conductas o ejercicios del poder, pueden traer grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo.
La llegada de la 4ta Transformación al poder federal, con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza, y un numerosísimo grupo de inexpertos, en los temas que les son encomendados, generan confusión en las altas esferas del poder, tanto como entre las cúpulas empresariales, de profesionistas y, con un acento especial, en los grupos criminales, que como aquel monstruo mitológico de la Hidra de Lerna, al que le cortaban una cabeza y le salían dos, se multiplican exponencialmente.
        Así, por ejemplo, hay que recordar que la primera decisión del presidente López Obrador, fue combatir con toda la fuerza del estado a los “huchicoleros”, esos grupos criminales que se mimetizan, lo mismo con los traficantes de drogas prohibidas, con roba carros, secuestradores, traficantes de personas y extorsionadores, además de aquellos que han convertido la usura, en una forma de cobro de piso. El manotazo en la mano, no calculó los efectos colaterales y hay que ver lo que provocó, en cuanto a muertes (en algunos casos, contadísimos) de inocentes.
        El combate al “huachicoleo” alborotó a los grupos criminales que, hay que reconocerlo, se movían en zonas de confort y complicidad con el Estado, pero la 4ta. Transformación no calculó los daños colaterales que causó y sigue provocando, ahora con un nuevo frente abierto: las poderosísimas mafias de propietarios de gasolineras, a los que se acusa de despachar incompleto.
A pesar de lo anterior, no se llama a cuentas a la autoridad, en este caso, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que sólo procura asegurar una maleta multimillonaria mensual, de más de 300 millones de pesos, que llegan y han llegado durante años, hasta alguno de los escritorios de esa dependencia, como el pago de piso, para actuar libremente y robar a placer en las estaciones gasolineras.
En el ámbito local, los efectos de la inseguridad son rudísimos, como en cuando menos, la mitad de estados del país, incluidos de manera preponderante Baja California, Veracruz, Puebla y Jalisco, en donde se registra un altísimo número de asesinatos, entre cuyas víctimas, la mayoría de ell@s implicados en asuntos criminales. Hay casos de muerte de inocentes, son los menos, tal vez uno de o dos de cada 100.
En mi opinión, a los grandes males, se les deben aplicar grandes remedios; me tocó ver en Tijuana, la aplicación la teoría de las ventanas rotas, cuyo principio sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones, puede provocar una disminución del vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad.
Ya antes entre 94 y 2001, como alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani adoptó la teoría de las ventanas rotas y, de manera más firme, desde su elección aplicó los programas de "tolerancia cero" y "calidad de vida".
Así, de acuerdo a su perfil en Wikipedia, la enciclopedia libre, para garantizar la seguridad que logró para los neoyorkinos la política de "tolerancia cero" de Giuliani, fue parte de un conjunto más amplio de reformas y acciones, que consiguieron que la policía fuera más estricta, por ejemplo se empezó a detener a los que bebían y orinaban en la vía pública y a los limpia vidrios de los coches, que demandaban remuneración por el servicio. Entonces las tasas de crímenes, menores y mayores, se redujeron significativamente, y continuaron disminuyendo durante los siguientes 10 años.
Aquí, en Morelos, creo que más de reuniones, se ocupan acciones y más que acusaciones y cuestionamientos, se requieren propuestas que, en suma, se traduzcan en políticas públicas que, aunque duras algunas de ellas, por fuerza tenderán a disminuir los índices de inseguridad.
Creo que el comisionado anticorrupción del gobierno de Cuauhtémoc Blanco, el empresario Gerardo Becerra Chávez de Ita y el Comisionado Estatal de Seguridad Pública, el vice almirante José Antonio Ortiz Guarneros, están a tiempo de retomar fórmulas ya probadas en otras entidades, en mi caso, me tocó acreditar los resultados de diferentes programas en Tijuana, Baja California, en los tiempos en que se mataba por docena y las balaceras eran en la vía pública, de carro a carro. Hay tiempo.

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