jueves, 14 de mayo de 2020

TERTULIA POLÍTICA

Coronavirus / Cuernavaca / Simulación y saqueo

Pedro Martínez Serrano
Desde que concluyó el proceso electoral de 2018, que desembocó en Cuernavaca con la imposición del presidente municipal, Francisco Antonio Villalobos Adán, en torno al ayuntamiento de la ciudad se construyó un bloque opositor y golpeador en contra del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo que por cierto, ni ocupa, ni ha ocupado que nadie lo defienda, es frontal y claro. Llama a las cosas por su nombre. En ese bloque participan diputados locales, todos los federales, a excepción del fuereño Jorge Argüelles, la senadora Lucía Meza y algunos alcaldes como Juan Angel Flores Bustamante, de Jojutla y el presidente del IDEFOM, Enrique Alonso, cuya oficina se ha convertido en el war room.
Hoy con el coronavirus, el alcalde “Lobito” que resultó un vulgar coyote, vengativo y traidor; agresivo y cobarde; extorsionador y corrupto, busca hacer negocios, lo que menos le interesa es que la ciudad esté muriendo; las medidas y acciones emprendidas para contener el mal, han sido irresponsables y hasta tramposas, buscando el sesgo que le reporte ingresos.
        De acuerdo al número de habitantes en la ciudad, según al censo anterior del INEGI, casi 400 mil, Cuernavaca es una de las ciudades que reporta el mayor índice de contagios y muertes, a consecuencia del mal del milenio.
Mientras, Villalobos es permisivo y a todo le ve el signo de pesos, permite la operación de establecimientos y centros de movimiento comercial que representan verdaderas bombas de contagio. 
No hay orden, las cantinas, botaneras y puteros que trabajan impunemente, lo hacen porque entregan su iguala semanal, quincenal o mensual, según sea el arreglo con el recaudador estrella del municipio: Erick Santiago Romero Benítez, el secretario municipal y operador de las redes de corrupción sobre las que se mueve el ayuntamiento.
        Y mientras Cuernavaca abulta el número de defunciones a consecuencia del contagio, el alcalde hace negocios, por todo y con todo, piloteado por quien manda en buena parte del municipio: Miguel Enrique Lucia Espejo, que quita y pone, registra altas de personal y ordena despidos; junto a él o en su representación, el torpe y ladrón ex ayudante y cuida perros de Manuel Martínez Garrigós, un tal Erick Yair Salgado Fernández.
        El ejemplo a la mano:
        Cuando trascendió que el Centro Comercial Adolfo López Mateos era un caldo de cultivo para el contagio del coronavirus, el “coyote” Villalobos fue sentado por los dirigentes, “se arreglaron” y dispuso que el mercado seguía funcionando “sólo que con todas las medidas de seguridad e higiene”.
        Me dicen que de los 20 muertos que se han registrado en Temixco, cuando menos 7 u 8, vinieron a Cuernavaca a surtir sus despensas o tendejones. Entonces, el problema es grave, peor aún porque no se programó una operación responsable del Centro Comercial.
Ejemplo: que los negocios abran cada tercer día, dejando espacios amplios entre uno y otro. No, todo se sujetó a gusto y disposición de quienes pagan, los dirigentes colocaron a algunos pelagatos irresponsables y sucios, a “controlar” el acceso a ese lugar, repartiendo “gel antibacterial”.
Agua y basura:
Si algo ha sido saqueado hasta casi desfondar sus arcas, es el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (Sapac), a cuyo frente instala cómplices, no a gente que conozca del tema, salvo ahora que aunque Jaime Tapia se ha convertido en un mueble viejo acomodaticio y sumiso en ese organismo, algo le sabe, sobre todo lo que tiene que ver con el manejo del dinero y las formas de desvío, sin dejar huella.
Me dicen que Sapac, le deja a Villalobos un millón de pesos mensual, además de la iguala para todos los integrantes del cabildo que, además, tienen en esa nómina reventada a familiares, amigos y amantes. Obras públicas y desarrollo sustentable, tienen también cuota mensual que llega al bolsillo del “Coyote”.
Y mientras el negocio camina sobre ruedas, en medio de traiciones (es público el pleito con su hermano Pablo Rubén; los empujones y cachetadas con que sacó de la presidencia a su padre, el locutor Pablo Rubén Villalobos Hernández) media ciudad sobrevive sin agua.
La recomendación de lavarse las manos de manera reiterada, para evitar el contagio, no puede ser cumplida, porque el agua llega, cuando hay suerte de los vecinos, si bien va, cada 8 días. Mientras el cártel de las pipas, cumple religiosamente con los entres que entrega y alcanzan al alcalde.
Y en más de los millonarios ingresos que saca de todas partes el presidente municipal, aliado, amigo y proveedor de la senadora Lucía Meza Guzmán, el tema de la basura es otra mina, no importa si Daniel Miranda (El Torcido), concesionario de la recolección, traslado y destino final de los deshechos que a diario genera la ciudad, ocupa los camiones para servicios particulares, mientras Cuernavaca está al borde del colapso en el tema.
Gente muy cercana, casi del primer círculo del alcalde, me confió que un par de funcionarios se atrevieron a cuestionar a Villalobos y a Miranda, el hecho de que hoy, hasta el Centro, el primer cuadro es un muladar y, la respuesta de ambos, fue que se hace lo que se puede. “Pinches ladrones cínicos”, remató su comentario uno de los que platicaron con el reportero y que trabaja en la alcaldía. “Miranda le entra con un millón de pesos mensuales y bomberazos, para periodistas o amigos del alcalde, además a cada integrante del cabildo le tira algo mensual”, afirmó.
Si la ciudad es un muladar, en el que funcionan a placer todo tipo de negocios y operan grupos criminales a su gusto, hay un solo responsable, el corrupto, ladrón y traicionero (no le habla ni a su madre) Francisco Antonio Villalobos Adán, el mismo que de andar en ruta y pedir fiado hasta para tragar, hoy posee bienes millonarios, que va a abultar con su intento de concesionar el alumbrado público y la repartición tramposa y electorera de despensas.

1 comentario:

  1. Apreciable periodista podría hacer un pequeño corte de caja a los 36 ayuntamientos del estado de Morelos. Para conocer nuestras realidades políticas en esta contingencia SANITARIA. Observamos muy quietecitos a todos los ayuntamientos gracias SALUDOS

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