lunes, 2 de septiembre de 2019

TERTULIA POLÍTICA

Inseguridad / Reacomodos

Pedro Martínez Serrano
Aunque las condiciones de inseguridad, provocadas por el enfrentamiento entre grupos criminales, es cada vez más rudo, más complicado en su sometimiento y control, a lo largo y ancho del país, los picos en la estadística los registran las ciudades de Tijuana, Coatzacoalcos y Cuernavaca, en donde, en mi opinión, deben ser reforzadas las acciones de prevención del delito.   
        Además de lo anterior, creo que en todas las entidades del país, en especial en aquellas regiones en las que el conflicto recrudece, los jefes policiacos deberían ser nativos y, si eso se complica al mando nacional, entonces por ley, se debería ordenar que cuando menos los mandos operativos, cumplan ese requisito, sin sesgos legaloides.
        En el tema de la prevención del delito, a principios de siglo, cuando trabajé en Baja California, en el entonces influyentísimo periódico El Mexicano, tuve oportunidad de tratar lo mismo a reconocidos humanistas, que a jefes policiacos o políticos, cuya trayectoria es conocida en el contexto nacional. En aquellos años y entre ellos, escuché la mejor lección sobre el particular:
        Ante la denuncia vecinal, de que en una calle operaba impunemente una tiendita, un picadero, como llaman a los lugares en los que se venden drogas prohibidas, el presidente municipal se comunicó con su jefe de policía:
        ─ Patrón, me reportan que en la Calle Coahuila (Caguila, como allá le llaman) y Constitución, acá por el Hotel Leyva, están vendiendo droga las 24 horas del día, le encargo, dijo el alcalde en tono enérgico, tirando la orden de que se tomara alguna acción preventiva.
        Cínico y cómplice de grupos vendedores de droga, el jefe policiaco respondió:
         ─ Señor presidente, le recuerdo que ese es un delito del ámbito federal...
        En esas estaba, el responsable de la seguridad ciudadana de Tijuana, cuando el alcalde lo atajó:
        ─ Y yo le recuerdo, que usted es una autoridad preventiva; ponga enfrente una patrulla y verá que, aunque la tiendita no cierre, los viciosos ya no se van a acercar.
        Eso fue una cátedra de prevención del delito. En esos 3 años de gobierno municipal, la estadística criminal bajó en Tijuana. Lo que hoy ocurre en Morelos, especialmente en Cuernavaca, requiere acciones urgentes de prevención, a consecuencia de los reacomodos que registran grupos criminales, luego de la aprehensión de sus principales cabecillas.

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