viernes, 8 de abril de 2016

TERTULIA POLÍTICA

Ignorante y adicto

Pedro Martínez Serrano

Cuauhtémoc / Sanz / Arrese / Jorgito
No es la primera vez que ocurre. Ya en dos o tres ocasiones anteriores el presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo (el Cuau sin miedo) ha cancelado su asistencia a cortes de listón, que es lo que mejor le sale; a honores a la bandera en algunas primarias de la ciudad y, a causa de su adicción al alcohol y quien sabe a qué otras sustancias, ha dejado plantados a los integrantes del cabildo,  que es la máxima autoridad del ayuntamiento, le guste o no; lo reconozcan o no quienes lo aplauden.
Ya antes faltó a eventos a los que se confirmó su presencia, a causa de que amaneció crudo; ya ves que es bien pedote, madreador y buena onda, le dijo al reportero uno de sus colaboradores más cercanos que, un día sí y otro también, tiene que capotear el cuestionamiento de la irresponsable actitud del futbolista.
El hecho de que Cuauhtémoc Blanco sea ignorante, no presenta ningún problema, con un equipo de asesores y colaboradores medianamente preparados, se puede conducir a la ciudad; el fondo del asunto, los focos rojos encienden y alertan que un adicto ¿conduce el ayuntamiento?; un alcohólico que, para colmo, se hace como que no sabe, porque dice que es bien honesto, que a sus espaldas se hacen negocios millonarios.
Lo que llama a la preocupación, es que el Cuau sin miedo anda de fiesta; se embriaga en lugares públicos, lo que no representaría ningún problema, sólo que es el presidente municipal las 24 horas del día, lo que vale madre, como le gusta responder, porque se exhibe y escandaliza en cualquier lado.
Una de sus hazañas más recientes, fue su asistencia al palenque de la Feria y, en la presentación de Julión Álvarez, amenazó a un parroquiano que intentó tomarse una fotografía con él (que es para lo único que sirve): te voy a romper tu madre si sigues chingando, le reviró al ebrio latoso. Peor enfureció cuando le comentó que él conoce a una tal Krystal Gil, a quien el alcalde visita en el poblado del Ocotito, Guerrero.
El saldo más reciente de las briagas embrutecedoras que le gustan al Cuau sin miedo, fue la suspensión de la sesión de cabildo convocada el martes pasado, en tiempo y forma para ayer, cuando una secretaria se encargó de informar a los regidores que la sesión se suspendía. No justificó absolutamente con ningún motivo.
En el salón de cabildos, minutos más tarde, se apersonaron Enrique Paredes, creo que ahora no más fue de visita; Tomas Osorio, que asesora a Cuauhtémoc, José Manuel Sanz (¡hic!... ¡hic!) y a Roberto Yáñez, el también ignorante que funge como secretario del ayuntamiento.
El acomedido y siempre leal a sus principios, Tomás Osorio, intentó disculpar la insistencia del enfermito Blanco Bravo, pero los regidores lo pararon en seco, muy amables, pero muy enérgicos, lo frenaron y exigieron que el tema lo explicara el responsable de hacerlo, el secretario del ayuntamiento, Roberto Yáñez.
La ausencia de talento, dejó sin palabras al secretario municipal, el ex diputado local Roberto Yáñez.
Lo que ignoran los regidores, es que una vez más el presidente municipal no asistió al cabildo, porque andaba quedando bien y recibiendo la lisonja de sus aplaudidores, los mismos que lo están enredando, para que caiga a modo en los caprichos de Rodrigo Gayosso y obvio, de Graco.
Ocurre que el futbolista alcohólico metido a político, dedicó su tarde noche del miércoles a jugar paddle tenis con su representante, José Manuel Sanz, con el periodista Juan José Arrese y con el subsecretario de gobierno, Jorgito Meade González. Luego de que Arrese venció a Sanz y a Blanco, Meade hizo como que perdió una apuesta de cena y, por ello, se fueron a recibir el pago. La consecuencia de esa noche de diversión: el presidente municipal volvió a faltar a una obligación.


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