lunes, 3 de abril de 2017

TERTULIA POLÍTICA

¿Cuauhtémoc presidencial?

Pedro Martínez Serrano
La primera vez que lo escuché fue la semana pasada, me lo comentó un amigo cercano: “a Cuauhtémoc Blanco lo van a hacer candidato presidencial; sí, a nivel nacional, para competir contra Andrés Manuel López Obrador”. Ayer me confirmó la versión una fuente cercanísima al dirigente nacional del PES, Hugo Eric Flores Cervantes.
    Primero me pareció una locura, no lo es, si nos atenemos a la lógica del ídolo futbolero, ese que se chinga a los políticos corruptos, el mismo al que no se ha permitido gobernar Cuernavaca, porque el gobierno del Estado todo quiere; porque Rodrigo Gayosso es el corrupto hijastro de Graco Ramírez que hizo todo a su alcance, para removerlo de la presidencia municipal. No lo consiguió.
     A partir de junio del año anterior, cuando los hermanos Roberto y Julio Yánez Moreno, fueron echados del ayuntamiento, por corruptos y arbitrarios, pero también por las fundadas sospechas de que trabajan al servicio del crimen organizado y. además, son corre-ve-y- dile de Rodrigo Gayosso, es cuando se agudizó el golpeteo en contra del ex futbolista Blanco Bravo.
     El señor Gayosso se fue con todo; echó mano de todo lo que tiene a su alcance, especialmente de la operación de recursos del gobierno y del dedo a favor del Congreso Estado, para corretear y golpear a Cuauhtémoc Blanco. No consiguió más que victimizarlo, pero también promocionarlo a nivel nacional.
     Cada que corría a la Ciudad de México a acusarlo de haberse vendido al PSD; de haber falsificado documentos y, finalmente, de ser protegido del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, el joven presidente del PRD Morelos, le hizo la chamba a Cuauhtémoc. Lo mostró como el ciudadano perseguido, el ídolo futbolero con amplísima popularidad, capaz de subir la votación a cualquier partido político.
    En primera instancia, Cuauhtémoc fue aconsejado de soltar la versión de que se cobijaría con algún partido político, para contener los ataques propinados por el hijastro del gobernador; de inmediato se corrieron versiones de que sería candidato a gobernador por Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador; unos días después, se empezó a filtrar su afiliación al Partido Encuentro Social (PES), para hacerlo su abanderado por la gubernatura.
     El alta de Blanco Bravo se confirmó en el PES: la noticia, como todo lo que registra su presencia, se convirtió en nota de medios nacionales y muchos internacionales; lo mismo en secciones deportivas que de política; viene a fortalecer la delantera del PES, dijo a mediados de marzo el dirigente nacional de ese partido, Hugo Eric Flores Cervantes.
     En nuestra entidad, se agilizaron las reformas electorales; se tomaron decisiones al vapor, se pintó la raya más alta para quienes aspiren a la gubernatura, pero sorpresa, se trabajó en vano, porque todo apunta a que Cuauhtémoc Blanco será ¡candidato presidencial!, si candidato presidencial, para pulverizar el voto y meter unos cuantos senadores y diputados federales, afines, lógico a quien marcha como favorito del PRI, para ser candidato a presidente, el secretario Miguel Ángel Osorio.
     No sólo eso, en Morelos, de la mano y en alianza del PES, son muchos los que ganarán su elección como candidatos, posiblemente a gobernador, diputados locales y presidentes municipales, porque su abanderado nacional, el ídolo futbolero andará de gira a lo largo y ancho del país.
La lógica de su candidatura:
      A nivel nacional se estima una afición futbolera en edad de votar, superior a los 50 millones de personas; como también el porcentaje más alto de electores, hasta la madre de los partidos políticos y de quienes los representan, ahí el filón de quienes podrían votar por Cuauhtémoc Blanco, de quienes podrían retirar su voto al político López Obrador (propósito principal de las estrategias oficiales más descabelladas), para entregarlos al ídolo futbolero.
     Lo que es cierto, es que Cuauhtémoc candidato presidencial, se convertirá en la pesadilla del perredismo no sólo estatal, sino nacional; será el instrumento político que se ocupará para desaparecer al Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyos principales operadores, entre ellos Graco Ramírez ya hicieron aquello por lo que se les pagó.
     Ya no se les ocupa. Ya no son rentables, tan no lo son, que el tabasqueño Ramírez ya dejó de hablar de la presidencia; lo que quiere ahora, es poner tierra de por medio, convertirse, por ejemplo, en embajador, para dejar el país en las mejores condiciones de impunidad.
       Las señales cambian y las oportunidades de éxito de los perredistas son cada vez menos, aunque no por ello en Morelos, el señor Rodrigo Gayosso no tenga dinero suficiente para comprar la elección y convertirse en gobernador, ese es el verdadero peligro.

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