viernes, 28 de abril de 2017

TERTULIA POLÍTICA

Pelotas basura 
Un niño ríe con una pelota,
igual que un pájaro
canta enjaulado

Pedro Martínez Serrano
Como cada día de reyes, como cada día del niño, las colonias y poblados de Cuernavaca, como del resto del estado y algunas entidades con altos niveles de pobreza en el país, se llenan de basura, gracias a que politiquillos de medio pelo, especialmente diputados y regidores, reparten pelotas de plástico; el juguete más corriente, el más barato, el más contaminante y el más ofensivo para la niñez.
Acá en Morelos, me parece que el primero en exhibir a una sociedad ansiosa de limosnas, necesitada y, por qué no, comodina, fue el presidente municipal de Jiutepec, José Manuel Agüero Tovar quien, producción de video de por medio y fotografías a diestra y siniestra, arranco la repartición de basura, de esa basura llamada pelota, en escuelas y colonias de la demarcación a su cargo.
La intensísima actividad benefactora de Manolo, me motivó el 25 de abril a subir un apunte en mi espacio personal de Facebook:
PURO REGALO BASURA
Con las pelotas de tres pesos que, con el pretexto del día del niño, regalan políticos ladrones oportunistas y desleales, como el alcalde de Jiutepec, José Manuel Agüero... Deberían prohibir que tanto hijo de la chingada lucre con la pobreza y el hambre del electorado...
Un par de días después, un diputado local oportunista, agachón y servil a los intereses del gobernador Graco Ramírez, se sumó al protagonismo electorero más bajo: regalar pelotas basura a los niños, no sin antes exhibirlos, tomándose fotografías con ellos, mostrando los rostros de la necesidad. Sobre el particular, apunté lo siguiente:
MÁS BASURA PARA LOS NIÑOS
Como José Manuel Agüero, el diputado Edwin Brito, también anda repartiendo pelotas basura, con el pretexto del día del niño... Poca madre de cabrones
El texto, acompañado de un par de fotografías, soltó una ola de comentarios, como ya antes había ocurrido con el apunte sobre José Manuel, de ladrones y simuladores no los bajaron. La libertad de pensamiento y expresión de las redes sociales, motivó que las opiniones sobre esos temas, pasaran a la diatriba en contra de ambos.
Hubo un comentario que llamó poderosamente mi atención, por la puntualidad y contundencia del mismo:
Coral Jara Maquillista: Y va a empeorar!... Ese momento como padre y madre en que le dices a tus hijos que está bien recibir limosna.
Creo que el regalo de miles de pelotas de hule, no hace más que arrancar la sonrisa un día; no culpo a quienes las entregan, su intención es llegar al mayor número con el menor gasto; son ignorantes que no entienden el daño que provocan. El niño ríe cuando la recibe y llora al dar la vuelta, porque la pelota se ponchó. No tardan más.
En el tema, hubo aventureros, sedicentes periodistas que se subieron para cuestionar a quienes comentaron el asunto, en especial de José Manuel Agüero, justificaron que aunque sea una pelota se les regalara a los niños; que se viera cómo sonreían, lo que me pareció más ruin. Llegar al extremo incluso del reconocimiento a esa bajeza electorera y obvio, aplaudir a cambio de migajas a quienes tiran basura y pisotean la dignidad a cambio de 6 pesos, que es el valor de esas pelotas.
En otros municipios del país, en los que he trabajado, me ha tocado ver celebraciones más productivas para los niños, como también la entrega inteligente de regalos, por ejemplo, la entrega de tabletas, hoy tan de moda y ansiadas por los menores. Y no se necesita regalar las de la manzanita, no, en la ciudad de México hay máquinas de ese tipo hasta de 500 pesos. Tal vez rifarlas en medio de un festival barato de payasos, dejaría más contentos a los menores.


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