miércoles, 21 de marzo de 2018


Andrés Manuel López Obrador dejó de ser
una opción, para convertirse en una necesidad

* Margarita, Meade y Anaya: más de lo mismo

Juan JARAMILLO FRIKAS
Después de 20 años (1998-2018) de la aprobación del FOBAPROA (12-Dic-98), dos gobiernos panistas (2000 - 2012) y el regreso del PRI con Enrique Peña Nieto (2012-2018), parece que el 1ro de julio, tendremos un Presidente de la Republica ajeno a los anteriores gobiernos.
         En mi opinión, es saludable para los mexicanos el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de nuestro país, es incluso, la única posibilidad de rescatar la menguada moral de la sociedad mexicana que apostó a la alternancia, pero resulto la “misma burra, pero revolcada”.
         Basta recordar el Salón de Plenos de la Cámara de Diputados aquel 12 de diciembre de 1998. Los Coordinadores Parlamentarios del PRI ─Arturo Núñez─ y del PAN ─Carlos Medina Plasencia─, acompañados de sus Vice Coordinadores, afinaban los últimos detalles para dar paso al rescate financiero ─FOBAPROA─ del país.
         “Decisión dolorosa, pero necesaria para el país”, comentaba el Diputado Arturo Núñez a los medios de comunicación, actual Gobernador de Tabasco por el PRD. “Están en juego los ahorros del pueblo mexicano”, argumentaba vehementemente el Diputado Medina Plasencia de Acción Nacional, Habían intervenido otros actores políticos.
         El presidente del PAN era Felipe Calderón Hinojosa, aunque el gran operador se llamaba ─se llama─ Diego Fernández de Ceballos, con sus alfiles estelares: el Senador Fauzi Handam ─abogado patrono de millonarias corporaciones─ y entre otros, los Diputados Federales Santiago Creel, Javier Corral, Francisco José Paoli. Marco Antonio Adame, el propio Carlos Medina y algunos otros.
         Por el PRI, la titular del PRI era la entonces Senadora Dulce María Sauri ─hoy en la lista plurinominal de su partido a Diputada Federal─, los Legisladores Federales Arturo Núñez, Fidel Herrera, José Antonio Estefan Chiriac, Dionisio Meade ─les suena─, entre otros. Todos, asesorados y supervisados por el actual presidente de la OCDE José Antonio Gurria, en ese momento titular de la Secretaria de Hacienda.
         Tuve la fortuna ─o desgracia─ de ser parte de esa Legislatura, decían ellos la “gloriosa 57”. Bastaron unos dos minutos y medio, para que el tablero electrónico se pintara de “verdes aprobaciones” que cubrían los dos tercios necesarios para la aprobación del robo más grande ocurrido en México desde su fundación como Republica.
         Los operadores de ambos grupos ─PRI y PAN─, se fundieron en cálidos abrazos, el Salón de Plenos era un caldero. De curul a curul se confirmaban las citas convenidas previamente. Entre susurros, algunos diputados se preguntaban: “Y qué, cuando va cae el agua. Hay que preguntarle al líder”.
         No faltaron indiscretos, todos los diputados de la infantería que votaron a favor: un millón de pesos. Los “notables y asesores” de 10 millones para arriba, algunos incluso se retiraron como Fauzi Handam.
         Días después, la bancada priista (230 diputados) fue convocada a una cena con el Presidente Ernesto Zedillo, salvo, los siete (7) que votaron en contra: Seis (6) del llamado “Grupo Reflexión” y yo.
Cientos de miles de mexicanos perdieron sus ahorros, bienes e incluso, la vida. Otros, digamos unos 300 incrementaron sus fortunas y condenaron al pueblo de México a pagar el FOBAPROA por las próximas 5 generaciones.
         Año y medio después, el PRI perdía la Presidencia de la Republica y llegaba un nuevo “MesíasVicente Fox, solo que, con los mismos vicios. La señora Martita y sus retoños los Bibriesca. Santiago Creel en Gobernación, Felipe Calderón en la Secretaria de Energía, Marco Adame al Senado. Fox al igual que sus antecesores traía su constructor de cabecera de apellido Cosme.
         Llegó el 2006, Felipe Calderón Hinojosa se roba la elección e inicia su guerra contra el crimen organizado, miles y miles de millones de pesos invertidos en los aparatos de seguridad sin resultados a la vista, todo lo contrario, sumiendo al país en una “noche negra” con miles y miles de jóvenes mexicanos muertos.
         Calderón Hinojosa tampoco fue ajeno a la corrupción, utilizó a PEMEX de caja chica y celebro el Bi-Centenario de la Independencia con la llamada “Estela de Luz”, un grotesco monumento cuyo costo rebaso los mil millones de pesos. Al final de su gobierno nombre a José Antonio Meade Krubieña como Secretario de Hacienda.
         En el 2012 regreso el PRI a la Presidencia de México, el carismático Enrique Peña Nieto logró un triunfo inobjetable, el país se convirtió en un mosaico plural que reflejaba el avance democrático. Vinieron los escándalos de corrupción que tocaban la puerta familiar del mandatario, debilitando la moral de la Republica.
         Los Gobernadores de los Estados, de todos los colores y sabores, se convirtieron en una especie de Virreyes Coloniales, dueños de su territorio, sátrapas autoritarios y saqueadores del erario público.
         Nuestro país, se convirtió –como nunca antes- en una intrincada red de complicidades que debilitaron a las instituciones y prostituyeron la política, nombrando sucesores a hermanos, esposas, hijos y entenados, bajo el frondoso “árbol de la democracia”.
         Y aquí estamos, a 100 días de elegir al próximo Presidente de México, las opciones están a la vista: Margarita Zavala Gómez, José Antonio Meade Kruibeña y Ricardo Anaya Cortes. Atrás de ellos, los mismos que aprobaron el FOBAPROA e institucionalizaron el robo.
         Por eso, para un servidor:
ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR dejó de ser una OPCIÓN para convertirse en una NECESIDAD.
        

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