jueves, 17 de marzo de 2016

El Clarín de Morelos
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Breve Historia de un Torcido

Ramírez Romero (PAN) y el Torcido  Daniel Miranda
Javier Jaramillo Frikas
Está Torcido por naturaleza. Auto diseñado en un principio de mentira, Daniel Miranda Mojica jugó en todos los campos partidistas la pasada elección para asegurar su permanencia como prestador de un servicio público, la basura en Cuernavaca. Con un modelo que se agotaba, era lógico que las nuevas autoridades municipales buscaran su propia estructura en esta tarea, pero él tejía presuntamente fino elaborando alianzas por doquier. Se proclamó parte única de la empresas Sirec y meses antes de enero ya tenía parte de su equipo haciendo la talacha sucia en el lado contrario, usando la mentira que es su divisa y realizando una actuación que el mismo Leonardo Di Caprio le envidiaría, engañando a todos, a quienes le acompañaron en el tránsito más de cinco años tras la contingencia orquestada por PASA y a los nuevos prestadores con quienes hizo una alianza estratégica que, es notorio, no le funcionó.
Esto que se redacta bajo la responsabilidad del que firma, es una breve reseña de un sujeto que debe ser desnudado con todas sus perversidades. Para que figure su retrato, ponemos a su disposición datos varios, de lo que su cabeza como político elaboró:
─ Era candidato a segundo regidor en Cuernavaca por el PANAL y le invirtió. No le alcanzó.
─ En tanto se sentaba en la mesa principal de la candidata del PRI, Maricela Velázquez, tomaba nota y llevaba información y se dirigía a los cuarteles contrarios, por ejemplo en el PSD, donde vía un personaje ampliamente conocido que no milita ahí, pero fue clave en la victoria del hoy presidente Cuauhtémoc Blanco, dejaba partidas de hasta un millón de pesos para quedar posicionado en caso de…
─ Al mismo tiempo buscaba acercarse a la cúpula del PRD presumiendo una cercana amistad con un joven, Alexis Ayala, director del Instituto Estatal de la Juventud. Tuvo resistencias a pesar de los datos que aportaba porque no faltó quien le detectara desviaciones en sus palabras, sin embargo insistió jugando sus cartas en el cuartel de Jorge Messeguer Guillén, de quien se sabe no quiso tener trato directo con él, aunque dejó que otros lo trabajaran. El PRD fue al cuarto lugar. Él sigue afirmando que cuenta con el respaldo de la jerarquía partidista perredista y a ello le apuesta para que no se desprendan totalmente de su servicio en el Ayuntamiento, donde ha gastado toda su capacidad histriónica, vende tener un control que lo ha perdido en su alianza fallida, y se mantiene con la promesa que uno de sus negocios de construcción será privilegiado en las obras por venir.
Fue utilizado hasta quedar exprimido y hoy es un objeto que no sirve a la autoridad. Ha sido desplazado en su propio campo porque a partir de buscar engañar a sus presuntos aliados, fue detectado y lo dejaron caminar hacia el vacío. En tanto, pequeños grupos de trabajadores que hacían el completo de Sirec, los comerció y ha tratado de mantenerlos en un estado de engaño. Lo han detectado y hacen con sus propios medios, el camino a que la prestación ya dada les sea remunerada directamente y no bajo la mediación de El Torcido Miranda. Es una fracción pequeña a la que, por cierto, los nuevos buscan intimidar pero usan de sus servicios que son estratégicos y comprobables. Ellos harán su batalla vía la ley y no bajo los esquemas en el modelo de otra de sus torceduras: sus convicciones religiosas que en el drama de sus novelas lo llevan casi al cielo a dialogar con el supremo. Hasta allá simula llegar buscando convencer.
Ha defraudado no solo confianzas de cercanos, familiares incluso, ha timado desde una estancia accidentada y rapaz en Aguascalientes, de donde corrió sin dejar siquiera el lazo. Sorprende y tima a primos, a compadres, a colaboradores y en la deriva sus trabajadores.
Todo un caso para ser estudiado por un grupo profesional multidisciplinario de la siquiatría moderna, porque sus sistemáticas mentiras son la verdad absoluta de sus actos. Está Torcido, de ahí el sobrenombre que le endilgan quienes han sido sus víctimas. El equipo que presta el servicio actualmente lo conoce hace tiempo, existen lazos incluso sanguíneos que en su momento laceró con engaños y fraudes y se aferra a la última correa, que trae en sus manos el diputado Julio Yáñez y ya lo conoció, así que lo va a desatar y echar lejos. Cuauhtémoc Blanco ni sabe de él ni conoce lo que hizo en su entorno, pero el busca que su inversión de campaña le sea no solamente reconocida sino correspondida.
Torcer una, otra, cien ocasiones, lo ha transformado, no podrá caminar erguido por ningún lugar, se ha hecho reconocido por sus andanzas llevando las torceduras a extremos que solo él es responsable. Trae un equipo de guardias armados violando la ley y dejamos establecido aquí mismo que torcidas las piernas, brazos, pecho, cuello y cabeza, en un ataque generado por sus males neuronales, podría mal usar para atacar a sus víctimas, puesto que en su múltiple chuecura, es él, y solo él, el único afectado.
Y bueno, en otra de sus torceduras, la de dictador mediático, presume, lo grita, que periodistas a quienes conocemos de siempre, algunos viejos amigos, le reciben sus dictados para golpear a sus adversarios y forjarse una figura de político, empresario, estratega y benefactor delas mejores causas sociales.
Sí, se llama Daniel Miranda, y le dicen ─ganado en su paso veloz como plurifuncional personaje─ El Torcido


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