viernes, 19 de agosto de 2016

Rector Alejandro Vera Jiménez / Como perro bicicletero

TERTULIA POLÍTICA

Suerte te de Dios, que el saber poco te vale

Como perro bicicletero

Pedro Martínez Serrano

Desde el 1 de octubre de 2012, incluso antes de que asumiera la gubernatura, he sostenido que Graco Ramírez es un sujeto mentiroso, parasitario, tramposo y ratero, profundamente ratero, como también permisivo y cómplice (por omisión o comisión y, en ambos casos, incurre en delito) de las ejecuciones, levantones, cobros de piso y todo aquello, que el crimen organizado hace a placer en Morelos, mientras que él vive sedado con sus sueños presidencialistas y repitiendo locuaz, que el Mando Único funciona y muy bien.
Lo anterior viene a tema, porque creí que el movimiento convocado, según dicen, por 100 agrupaciones ciudadanas adheridas al llamado Frente Amplio Morelense (FAM), del que sólo veo a mi amigo Gerardo Becerra Chávez, dirigente de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC); al escritor Javier Sicilia, manejador del rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez; a mi Obispo Diocesano Ramón Castro (a quien sólo utilizaron y desecharon; dejaron solo) y a los dirigentes transportistas, Dagoberto Rivera y Enrique Rodríguez Zagal, tendría éxito.
La marcha del pasado martes, me pareció un éxito, se sacudió el descontento generalizado en contra de Graco Ramírez; en Cuernavaca caminaron miles de ciudadanos; lo hicieron también en Cuautla y Jojutla; acá a la capital, también vinieron vecinos de los 33 municipios, para sumar su grito al de la mayoría de los morelenses: ¡Fuera Graco!
Fueron muchos, muchísimos los que se manifestaron, pero nunca los cien mil que reportaron los organizadores a quienes respeto, pero opino que mentir en cuanto a las cifras, los hace igual que aquel a quien rechazan, el mentiroso mayor, Graco Ramírez.
Luego de la marcha y el plantón a un costado del Palacio de Gobierno, se fueron sucediendo hechos que me indicaron que el movimiento estaba condenado al naufragio; que el esfuerzo de muchas personas, especialmente el de mis amigos Carlos Ruiz Venegas, Rosario Vilchis, Rosario Martínez, Mónica Romero y muchos que desde las redes sociales animaron la participación de los morelenses, empezaba a venirse a menos.
El rector se portó como fajador de barriada; como porro de quinta, intentó animar a los estudiantes a asaltar el palacio de gobierno, ese espacio pú-bli-co que ahora resulta que es propiedad de la UAEM. Él mismo brincó cercos y se encaminó a la puerta principal de lo que el mamón de Graco hizo llamar Casa Morelos.
Debo reconocer que Jorge Meade González, el hijo de mi querida amiga Cecilia, actuó correctamente se condujo como lo que empieza a cuajar, como político-político; me cuentan que encerrado en su oficina, el opaco, desteñido y pusilánime pueblerino secretario de gobierno, Matías Quiroz Medina, llamó a su oficina al subsecretario y le consultó tembloroso y temeroso: qué vamos a hacer.
A lo que Meade, como Venado que es, egresado de la UAEM, repuso: yo bajo. Que te acompañen; propuso Matías. Jorgito le aclaro que no era prudente y le explicó por qué, para enseguida a grandes zancadas bajar y saludar a Vera Jiménez: que pasó señor rector, estoy a sus órdenes, le dijo, lo que ya no supo que contestar y sólo acomodó, con voz temblorosa: queremos dialogar Jorgito, queremos dialogar.
Desde que se fueron a meter al obispado los representantes de las supuestas 100 agrupaciones ciudadanas, supuse que las cosas complicarían para Monseñor Ramón Castro, el obispo Diocesano y creo que así fue.
Quienes convocaron a ese encuentro en la Catedral, seguramente no sabían, aunque seguro quisieron olvidarlo, en especial Javier Sicilia, que sabe mucho de los jesuitas, que la iglesia católica es jerárquica; ahí se obedece sin cuestionar y, eso fue lo que motivaron; que desde la Conferencia del Episcopado, que preside el Cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, se llamara a la prudencia al Obispo Castro.
Igual, que la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC) se unió y, casi, sometió a las decisiones de Javier Sicilia, que ejecuta por medio del rector Alejandro Vera Jiménez, me pareció que esa lucha que ha encabezado Gerardo Becerra, se vería afectada. Así fue. En mi opinión de hoy, no influye el reclamo y amenaza de parte de un integrante de la CMMC, gato de Gerardo, no sé si por orden de él o por decisión personal de exhibir que en el gobierno del estado se me paga para ofender al rector. Lo reté a probarlo.
No estaba equivocado, el rector Alejandro Vera me parece que es un sujeto oportunista, ventajoso y mentiroso, copia fiel de su enemigo de ocasión, el (des) gobernador Graco Ramírez.
Resulta que ayer, de manera sorpresiva, el rector de la máxima casa de estudios, el doctor Vera dejó, nos dejó colgados a los miles y miles de morelenses que exigimos la salida de Graco del gobierno del Estado, cuando le dijo a Joaquín López Dóriga que el motivo de las movilizaciones NO era su caía. No sólo eso, aceptó también que es investigado por el desvío de 440 millones de pesos. Por la mañana, había dispuesto que se levantara el plantón de las calles tomadas del Centro Histórico.
Tengo la impresión de que el rector Vera Jiménez actuó como el perro bicicletero, que ladra y ladra y cuando la bicicleta para, no sabe para qué correteó.

Sin aspavientos, mi amiga Mónica Romero, la activista y ambientalista, se apersonó en un evento de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenam) y con una cartulina de ¡Fuera Graco! inundó las redes sociales con el tema. Gasto unos 20 pesos de transporte y 10 pesos, cuando mucho en la cartulina, con la que propinó un rudísimo revés a Ramírez. No ocupó el tramposo gasto de millones de pesos, con cargo a la UAEM, para una movilización que ayer perdió su impacto y asesinó la calidad moral de quien la encabezó.

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