lunes, 29 de agosto de 2016

TERTULIA POLÍTICA

Muchos por complacer a tiranos, por un puñado de monedas,
o por cohecho o soborno están traicionando
y derramando la sangre
de sus hermanos
Emiliano Zapata (1879-1919) /
Con ciertas personas
vale más ser traicionado
que desconfiar: 
Arthur Schopenhauer (1788-1860)
Bajeza

Pedro Martínez Serrano
Lo que ocurrió en Morelos durante los tres primeros años de Graco Ramírez, cuando se perdió el rumbo gubernamental; se agudizó la inseguridad y la corrupción tomó el control de todo y, casi, de todos, se empieza a calcar en Cuernavaca que, hasta donde fue posible, mantuvo a salvo el ayuntamiento anterior, sin embargo ahora, aprovechando la novatez el alcalde Cuauhtémoc Blanco y la rabiosa voracidad de los hermanos Roberto Carlos y Julio César Yáñez Moreno, supongo que fuerzas ocultas aprovechan para golpear a placer al futbolista orgullo de Tepito.
Y me parece extraño, porque hasta hace unos días, todo apuntaba, y apunta, a que el alcalde citadino y el gobernador mantenían una relación a partir de un piñón; luego de un jaloneado arranque del actual gobierno municipal, en el que los hermanos Yáñez Moreno atizaban la división y le apostaban al distanciamiento; al choque entre Blanco y Ramírez.
Sin embargo, como aquí mismo lo anoté, el subsecretario de gobierno, Jorge Meade González  y el propietario de un programa de radio, generaron los acercamientos entre José Manuel Sanz y Cuauhtémoc Blanco con Graco Ramírez, lo que parecía blindar al ayuntamiento y al jefe del gobierno municipal, así como a su asesor estelar, el español Sanz, sin embargo en los días más recientes se han soltado rabiosas embestidas en contra de ambos.
Yo mismo expuse desacuerdos con la administración municipal, especialmente durante los primeros seis meses del periodo que encabeza el futbolista, mismo tiempo en el que Roberto y Julio Yañez se ufanaban de controlar el municipio; el diputado local, Julio César fanfarroneaba en al ayuntamiento: aquí yo mando; si yo ordeno se hace y si no, no hay arreglo, advertía a proveedores y solicitantes de concesiones especiales.
Me tocó conocer de primera mano exigencias de los Yañez Moreno, que llegaban al ridículo, como obligar a organizadores de eventos en la ciudad, a entregar hasta el 30 por ciento del ingreso bruto de los mismos, lo que es una locura; al igual a empresarios de diversos giros de la ciudad, los intentaron someter al pago de piso a grupos criminales que ellos mismos y nadie más trajeron de Guerrero.
Hoy Roberto y Julio César, mantienen una rabiosa guerra en contra del presidente municipal Blanco Bravo y el secretario técnico, José Manuel Sanz; acusaron de terrorista al español; la información arrebató la carcajada de todos quienes la conocieron, por ridícula; luego le motivaron demandas laborales, por la baja de ladrones y vividores identificados con el PSD y, a medida de que se sacude a mafiosos y extorsionadores de la nómina municipal, agudizan también los golpeteos.
Hoy, el asunto del contrato, los departamentos de lujo y las frutas, vinos y costosas viandas, que exigió Cuauhtémoc en la firma de un supuesto documento suscrito con Roberto Carlos, me parece que no es otra cosa, que una payasada que no va a resultar a favor de los Yáñez Moreno que desesperan por colocar en la alcaldía a su hermanito Juan Manuel Hernández Limonchi, por eso también promueven inserciones en todos los espacios a su alcance, como la del día, la acusación del veterinario en contra de quien chocaron Sanz y amigos en Montecasino, que exige indemnización.
Creo que los Yáñez Moreno están a tiempo de corregir su pendejismo y entender que se les acabó la mina de oro en que habían convertido el ayuntamiento, que lo que agarraron, que lo cuiden, porque el Estado, la federación, posee información delicada, muy delicada de ellos y, podría moverse en su contra. Ellos, como yo, sabemos que sobra de dónde echar mano para ponerlos en orden.


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