jueves, 25 de agosto de 2016

TERTULIA POLÍTICA

Río revuelto

Pedro Martínez Serrano
La movilización que inició la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos en abril de 2014, para exigir que Graco Ramírez cumpliera sus compromisos de campaña y para expresar la inconformidad social, por el gigantesco cementerio y tierra de nadie en que se convertía desde entonces nuestra entidad, creo que se manoceó de más. Me parece que a varios de los dirigentes del movimiento les ganó el protagonismo.
De que Graco Ramírez debe irse; dejar el gobierno y entregar cuentas de todo lo malo que ha hecho en la entidad, pero también de todos los errores que, por caprichos personales costaron cientos de vidas y golpes dolorosísimos a miles de familias, es un hecho. Ya cayeron los alfileres que lo sostenían.
Es cuestión de días, posiblemente semanas, para que termine la pesadilla; que la maldición tabasqueña en Morelos llega a su término, con la caída Graco Ramírez, aunque de hecho, él ya no está aquí; hace meses, posiblemente más de un año, que gobierna desde las cafeterías, restaurantes y cantinas de Polanco, allá en la Ciudad de México, en donde mejor se mueve y en donde mejor lo atienden, especialmente en oficinas del gobierno federal.
El problema que hoy enfrenta Morelos, en mi opinión, ya no es si Graco Ramírez se va; él ya se fue y lo sabe, lo que negocia el todavía gobernador, eso sí, al más alto nivel, es quién se queda en su lugar, porque se le está dando esa oportunidad, pero también de vetar, de decir QUIÉN NO concluya el periodo para el que fue electo, que termina en 2018.
Así ayer, mientras los representantes de las “más de 100” organizaciones ciudadanas que, según Javier Sicilia, el rector Alejandro Vera, Gerardo Becerra y Dagoberto Rivera y, ahora, en un vergonzoso ejemplo de oportunismo, los senadores Fidel Demédisis y Rabindranath Salazar, entraban a la Secretaría de Gobernación por la puerta de atrás, para entrevistarse con Luis Enrique Miranda Nava, Subsecretario de Gobierno; me dicen que Graco tomaba café con Miguel Ángel Osorio Chong, para definir los términos de su salida del gobierno.
Por cierto, la presencia de los senadores en la Secretaría de Gobernación, me hizo recordar que el primero, Fidel Demédicis, el mismo al que la policía de Jiutepec encontró encuerado, abusando sexualmente de una jovencita, se sumó al movimiento, para desquitar un odio personal contra el tabasqueño; mientras que Rabindranath, hoy se muestra de Corazón Venado, a pesar de que cuando fue presidente municipal de Jiutepec, interpuso un amparo para no entregar el porcentaje de participaciones que se obligaba a los municipios a entregar a la UAEM. Puro oportunismo.
Me parece que ante el descontrol en que cayó el movimiento, que inició perfectamente armonizado con la sociedad, cuando se reactivó la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC), bajó la dirección de Gerardo Becerra, hoy quienes están al frente de la negociación son personas que buscan revancha en contra del locuaz que desgobierna Morelos, como es el caso del tal Javier Sicilia que, de facto, se colocó como cabecilla del Frente Amplio Morelense que, según ellos, agrupa a más de 100 organizaciones sociales.
Está también el rector de la Universidad Autónoma del Estado, Alejandro Vera Jiménez que, por su parte, manipulado, obediente y sumiso a la instrucción de Sicilia, busca la forma de enardecer los ánimos en contra del ladrón que todavía desgobierna, sin darse cuenta que cada que golpea el rebote es durísimo en su contra; cada que busca nuevos frentes, los resultados le explotan en la cara.
Por lo anterior, no se requiere ser adivino, ni iluminado para poder adelantar que los días de Vera Jiménez están contados al frente de la UAEM y, lo peor del caso, es que el precio de acusar a un ratero, será que lo exhiban como un igual, al que la probarán los millonarios desvíos en que ha incurrido.

El Estado mexicano se va a mover y va a actuar. No hay duda y, entonces, cuando le llegue su momento a Vera Jiménez, ni los miles y miles de universitarios que dicen que lo apoyan, van a frenar la acción de la justicia en su contra, por una sencilla razón, Vera Jiménez no es mártir, es un vulgar abusivo que gusta de agarrar dinero de los universitarios para repartirlo con amigos y familiares… TIC… TAC… TIC… TAC

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